La Universidad Autónoma del Caribe anunció el 28 de septiembre de 2026 un avance para formalizar una cooperación con la Red Latinoamericana de Turismo Deportivo. El acuerdo, impulsado desde el programa de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, pretende vincular estudiantes, fortalecer procesos de investigación y acercar la academia a un sector que une eventos, movilidad, economía y deporte. El encuentro protocolario se realizó el jueves 24 de septiembre en Barranquilla.

La rectora Silvia Beatriz Gette Ponce y Andrés Sarmiento Seguel, fundador, CEO y director general de la Red, participaron en la firma. También estuvieron representantes del programa académico y de las áreas de investigación, innovación y extensión. La universidad describió la iniciativa como una plataforma para desarrollar actividades de cooperación, no como un paquete de resultados ya ejecutados. Esa diferencia importa: el anuncio abre una ruta, pero su valor dependerá de los proyectos que logre materializar.

El deporte también se estudia desde su impacto económico

El turismo deportivo no se limita al viaje de una delegación. Incluye la llegada de aficionados, el uso de hoteles, restaurantes y transporte, la operación de escenarios, la producción de contenidos y la experiencia de ciudad alrededor de una competencia. En Barranquilla, donde el deporte forma parte de la identidad pública, esa cadena ofrece un campo natural para la formación profesional.

La ciudad posee activos reconocibles: el estadio Metropolitano, el Romelio Martínez, el Édgar Rentería, el Elías Chegwin y el complejo acuático, además de una memoria reciente de eventos nacionales e internacionales. Convertir esa infraestructura en conocimiento exige medir flujos de visitantes, gasto, empleo temporal, percepción de destino, sostenibilidad y legado. Allí puede entrar la universidad con metodología, estudiantes y capacidad de análisis.

El anuncio de Uniautónoma habla de vinculación estudiantil y fortalecimiento de resultados investigativos. En términos prácticos, eso puede abrir espacios de práctica, observación de campo y proyectos académicos, siempre que el convenio defina objetivos, responsables y mecanismos de evaluación. La cooperación institucional será creíble cuando produzca evidencia útil para organizadores, clubes, ligas, autoridades y empresas del sector.

Barranquilla tiene territorio para convertir en laboratorio

La ventaja local no consiste únicamente en tener escenarios. Barranquilla conecta el deporte con una economía de servicios, una oferta cultural fuerte y una posición regional que puede articular al Atlántico con el Caribe. Un torneo de fútbol juvenil, una parada de béisbol, una competencia de baloncesto o una carrera urbana generan dinámicas diferentes. Estudiarlas permite diseñar mejores calendarios, experiencias y estrategias de promoción.

El enfoque también debe mirar más allá de los grandes eventos. El turismo deportivo puede beneficiar municipios cuando una competencia departamental moviliza equipos y familias hacia Sabanalarga, Puerto Colombia, Baranoa o Santo Tomás. Para eso hacen falta datos confiables: cuántas personas viajan, cuánto permanecen, qué servicios consumen y qué dificultades encuentran. Sin medición, el impacto queda reducido a percepciones.

La Universidad Autónoma del Caribe tiene además una relación histórica con el fútbol profesional y universitario. Esa memoria le da contexto, pero el nuevo convenio se mueve en un campo más amplio. Su alcance no debería quedar atado a un solo club ni a una disciplina. El reto es formar perfiles capaces de gestionar destinos y experiencias deportivas con criterio económico, social y cultural.

Lectura editorial: del convenio al resultado medible

La firma es un comienzo, no una meta. En el Caribe colombiano abundan los acuerdos institucionales que generan una fotografía y luego pierden visibilidad. Este puede marcar una diferencia si desemboca en prácticas estudiantiles, investigaciones publicadas, formación especializada y propuestas aplicables a los eventos de la región.

También conviene que la universidad comunique avances con transparencia. Cuántos estudiantes participan, qué proyectos nacen, qué entidades se vinculan y qué problemas ayudan a resolver son preguntas legítimas. El turismo deportivo necesita profesionales que comprendan tanto el entusiasmo de una tribuna como la logística que la hace posible.

Barranquilla tiene pasión, escenarios y experiencia organizativa. El paso pendiente es convertir ese capital en conocimiento duradero. La cooperación anunciada por Uniautónoma puede aportar a ese objetivo si mantiene el vínculo con el territorio y si sus resultados salen del aula para mejorar la manera en que la ciudad y el departamento reciben, gestionan y evalúan sus acontecimientos deportivos.