La pantalla del Supermetro fue encendida por primera vez el martes 29 de septiembre de 2026 en el costado oriental del estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla. La prueba hizo visible uno de los componentes tecnológicos más ambiciosos de la remodelación: una superficie exterior orientada hacia la avenida Murillo que, según los datos divulgados por la Alcaldía, mide 36 metros de ancho por 13 de alto.
La pantalla del Supermetro salió del plano
El encendido convirtió en imagen concreta una promesa que durante semanas había circulado en informes de obra. El alcalde Alejandro Char informó que el sistema está compuesto por 308 módulos, equivalentes a igual número de televisores de 65 pulgadas, con resolución 4K y conexión al circuito de pantallas del estadio. La prueba no significó que toda la modernización hubiera terminado, pero sí mostró que la infraestructura audiovisual entró en una fase funcional.
La ubicación tiene una lectura urbana. La pantalla está instalada en la espalda de la tribuna oriental y mira hacia la calle Murillo, uno de los corredores de mayor movimiento en el sur de Barranquilla. No será únicamente un tablero para quienes ocupen una silla dentro del escenario. Su escala busca proyectar información y contenidos hacia el exterior, de modo que el estadio también dialogue con la ciudad antes, durante y después de los eventos.
Una renovación que va más allá del marcador
La pantalla exterior es distinta de la cinta de 360 grados anunciada para el interior. La Alcaldía explicó en agosto que los tableros principales de norte y sur tendrían 6,5 metros de alto por 18 de ancho, acompañados por una cinta perimetral de dos metros de altura. A ese sistema se suma la fachada dinámica, diseñada con más de 74.000 luces LED para reproducir colores, figuras, textos y animaciones.
La obra general alcanzaba un avance del 89 % en el reporte distrital del 24 de septiembre. Ese corte incluía la nueva grama híbrida, sobre la cual Junior realizó un entrenamiento, la ampliación de zonas cercanas al campo y la intervención de espacios internos. La administración también informó la ampliación de camerinos y un incremento de servicios sanitarios, de unos 300 a cerca de 900.
Son detalles que ayudan a dimensionar el proyecto sin reducirlo a una fachada luminosa. Un estadio moderno se mide por la calidad del terreno, la circulación de espectadores, la seguridad, la accesibilidad, los servicios, las áreas de prensa y la capacidad de operar eventos diferentes. Las pantallas llaman la atención; la experiencia completa dependerá de que todos esos componentes funcionen juntos.
Barranquilla y el reto de convertir tecnología en servicio
Para la afición de Junior y de la selección Colombia, el Metropolitano es un lugar de memoria. La modernización modifica esa relación porque introduce museos, zonas de hospitalidad, restaurantes y espacios pensados para ampliar la permanencia del público. El proyecto también tiene una dimensión económica: un escenario activo más días al año puede generar movimiento en transporte, comercio, turismo y servicios alrededor de la Ciudadela 20 de Julio.
Ese potencial exige una gestión cuidadosa. La pantalla exterior tendrá valor si informa, orienta y mejora la experiencia de los asistentes; no simplemente si produce una imagen espectacular para redes sociales. También deberán definirse protocolos de operación, contenidos, mantenimiento, consumo energético y convivencia con el entorno. La tecnología, por sí sola, no resuelve la movilidad ni el orden del espacio público.
Lo que la prueba confirma y lo que todavía falta
El encendido confirma que la pantalla oriental existe, está instalada y pudo entrar en funcionamiento. No equivale a una entrega total del estadio. El último porcentaje oficial disponible seguía ubicando la obra en 89 %, con trabajos pendientes en acabados, fachada, Plaza Sur, sillas y ventilación de túneles. Por eso conviene separar la emoción del momento de la evaluación final.
La siguiente comprobación será operativa: cómo responde el sistema durante un evento con alta asistencia y cómo se integra con los tableros interiores, la iluminación y las comunicaciones del escenario. La ciudad necesitará información oficial sobre la terminación de frentes, pruebas de seguridad y apertura de nuevas zonas antes de considerar concluido el proceso.
Lectura editorial
La primera luz de la pantalla del Supermetro tiene una carga simbólica para Barranquilla. El viejo coloso de la Ciudadela empieza a mostrar el rostro de un recinto pensado para otra escala de espectáculos. Pero el orgullo local no debe impedir una mirada exigente. El éxito no estará en contar módulos o repetir la resolución 4K, sino en lograr que el estadio sea más cómodo, seguro, accesible y útil para la gente.
La pantalla ya se encendió. Ahora viene la parte decisiva: que toda la modernización funcione como un sistema y que el Metropolitano conserve su identidad barranquillera mientras se prepara para recibir al país y al continente.


