Junior goleó a Fortaleza, pero la crisis todavía no terminó

Barranquilla, 21 de septiembre de 2026. Junior necesitaba ganar y ganó. El 4-1 sobre Fortaleza, en el Metropolitano de Techo, le devolvió al equipo algo de confianza después de siete fechas sin triunfos. Sin embargo, sería un error interpretar la goleada como la prueba de que el bicampeón ya salió del hoyo.

El triunfo resolvió una urgencia anímica, pero no la deuda deportiva. Esa cuenta comienza a pagarse en las próximas fechas, especialmente ante rivales que no jugarán con diez hombres durante buena parte del partido.

El contexto que el marcador no cuenta

Fortaleza llegaba en el puesto 14 y acumulaba cinco jornadas sin ganar. Además, perdió a Jhon Solís por expulsión alrededor del minuto 17. Junior marcó tres de sus cuatro goles con superioridad numérica y convirtió dos penaltis, ejecutados por Teófilo Gutiérrez y Francisco Fydriszewski.

Eso no elimina los méritos del equipo. Junior aprovechó la ventaja, mantuvo la concentración y liquidó el partido rápidamente. Jermein Peña abrió el marcador al minuto 18, Teófilo amplió desde el punto penal y Déiber Caicedo anotó el 3-0 poco después del descanso. A los 52 minutos, Fydriszewski marcó el cuarto.

La diferencia respecto a partidos anteriores estuvo en el inicio. En la fecha previa, Junior perdió 1-0 en casa contra Alianza después de recibir un gol a los tres minutos. Esta vez no regaló los primeros minutos.

“Es más de concentración que otra cosa. Ser un grupo humilde y no regalar los primeros minutos del partido”, explicó Caicedo.

La defensa sigue siendo el gran problema

Los números muestran que la principal deuda del Junior está en defensa. Antes del partido contra Fortaleza, el equipo había marcado ocho goles y recibido 13 en siete fechas. Tras el 4-1, suma 12 tantos a favor y 14 en contra en ocho partidos.

Su producción ofensiva ya se acerca a la de equipos que ocupan puestos de clasificación, como Deportivo Cali y Bucaramanga, ambos con 14 goles. La diferencia está en el arco propio. América, líder del campeonato, solo ha recibido seis goles en diez encuentros.

Por eso, una de las decisiones más llamativas de Sebastián Viera fue ubicar a Jermein Peña, habitualmente central, como lateral derecho. El técnico buscó controlar el sector más peligroso de Fortaleza y también ganar presencia en el juego aéreo.

“El lado más fuerte de Fortaleza creíamos que era por ahí, en el uno contra uno. También ganamos altura para la pelota quieta”, explicó Viera.

Peña respondió con el primer gol, aunque la verdadera prueba de esa fórmula llegará frente a rivales con más velocidad y capacidad ofensiva.

Una remontada que exige números perfectos

Viera fue directo al hablar del objetivo: de los 12 partidos restantes, Junior necesitaba ganar nueve. Después de la victoria en Techo, quedan 11 encuentros y la exigencia es conseguir ocho triunfos.

La cuenta tiene una base clara. Deportivo Cali ocupa actualmente el octavo lugar con 15 puntos en nueve partidos, un promedio de 1,67 unidades por fecha. Si ese ritmo se mantiene, el último clasificado podría terminar el todos contra todos cerca de los 32 puntos.

Junior tiene seis unidades. Por lo tanto, necesitaría sumar aproximadamente 26 de los 33 puntos que todavía están en juego. En términos prácticos, eso significa ganar ocho partidos y empatar dos. Es una proyección, no una certeza, pero confirma el tamaño del reto.

“Antes era todo negatividad, y eso pesa. Nosotros estamos viendo hoy en día cuál es el camino”, afirmó el entrenador.

El vestuario recuperó confianza

Más allá del resultado, hubo dos señales positivas. La primera fue el regreso de Déiber Caicedo a la titularidad después de una larga recuperación. El atacante llevaba más de un año y medio sin comenzar un partido y respondió con un gol.

Además, Junior consiguió la victoria sin depender exclusivamente de todos sus referentes habituales. Eso le ofrece a Viera mayor profundidad para construir las próximas alineaciones.

La segunda señal fue el mensaje de unidad del grupo. Caicedo evitó presentar a los titulares del domingo como héroes o convertir a los anteriores en culpables.

“Esto no significa que los que jugamos hoy somos los héroes, ni que los que habían jugado antes son los culpables”, dijo.

En un equipo que venía último y bajo presión, ese tono puede ser tan importante como el resultado.

La verdadera prueba será contra Medellín

El próximo rival será Independiente Medellín, séptimo con 16 puntos y con un partido pendiente ante Jaguares. Allí Junior tendrá una medida mucho más exigente.

Vencer a Fortaleza con un jugador menos era una obligación. Derrotar a un equipo ubicado entre los ocho sería la primera señal concreta de que la reacción puede ser real.

El 4-1 devolvió la esperanza, pero todavía no la solidez. Junior tiene 11 finales por delante y necesita ganar ocho. El desafío será demostrar que la actitud mostrada en Techo puede sostenerse cuando el rival esté completo y el partido no se resuelva por una expulsión temprana.