Luna Rossa ganó la regata preliminar de Nápoles el 27 de septiembre de 2026, en la bahía italiana, con una jornada perfecta: dos victorias en las pruebas de flota y triunfo en la final de match race ante Emirates Team New Zealand. La actuación dio al equipo local una señal alentadora de cara a la Copa América de 2027.

La ventaja de Luna Rossa empezó antes de la final

El cierre de la regata se disputó con vientos variables de entre 11 y 14 nudos. En esas condiciones, la tripulación italiana encontró velocidad y control. Ganó las dos pruebas de flota del día, mientras el conjunto neozelandés aseguró su lugar en el duelo definitivo. La secuencia dejó una diferencia visible: Luna Rossa no necesitó remontar para imponer su ritmo.

Peter Burling y Marco Gradoni llevaron el AC40 italiano junto con Maria Giubilei y Gianluigi Ugolini. El grupo conservó la iniciativa desde las primeras maniobras y llegó al match race con la confianza de quien ya había probado su lectura del campo de regatas. Ganar dos pruebas no garantiza la última, pero sí permite afrontar una final con respuestas recientes a las condiciones del agua.

El inicio del match race inclinó la balanza

Emirates Team New Zealand intentó disputar la posición antes de la salida. Luna Rossa cruzó con velocidad, cubrió la maniobra rival hacia la derecha y limitó su acceso al viento limpio. A partir de allí, el equipo italiano defendió su ventaja en cada cambio de rumbo. Los neozelandeses buscaron separar tácticas en las puertas; los italianos respondieron sin abrir una vía clara de adelantamiento.

En el último tramo de ceñida, la distancia superó los 200 metros. La ventaja creció después, pero la clave ya se había visto en el comienzo: una salida bien ejecutada y la capacidad de convertir la posición en control táctico. Nápoles celebró una victoria que combinó velocidad de barco, coordinación y decisiones precisas.

Lectura editorial: una referencia, no una sentencia

Luna Rossa sale fortalecida de esta prueba. Vencer al equipo neozelandés en casa alimenta la expectativa italiana y ofrece información útil a los rivales: el margen de error frente a esta tripulación puede ser mínimo. También confirma que la preparación colectiva pesa tanto como la tecnología cuando dos embarcaciones se encuentran cara a cara.

La Copa América de 2027 tendrá otro contexto y exigencias propias. Una regata preliminar no adjudica ese trofeo. Sí permite medir métodos, ajustar maniobras y construir confianza. En Nápoles, Luna Rossa mostró que está lista para exigir respuestas. Mantener ese nivel será el desafío más importante después de la celebración.

Jorge Serrano Escalante | Deporte Meridiano #DeporteMeridiano

Luna Rossa navegando en Barcelona el 24 de septiembre de 2024; fotografía de archivo del equipo, no de la regata de Nápoles de 2026. Foto: Accurimbono / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen original · Licencia.