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La Selección Colombia Sub-18 de béisbol no participará en el Campeonato Panamericano previsto del 22 al 29 de octubre en República Dominicana. La información fue confirmada por el presidente de la Federación Colombiana de Béisbol, Jaime Antonio “Jimmy” Char Navas, en declaraciones a EFE difundidas por varios medios nacionales y regionales.
La ausencia tiene una consecuencia deportiva inmediata: el equipo colombiano no podrá disputar en ese certamen uno de los cuatro cupos para la Copa Mundial Sub-18 de 2027. Para una región como el Caribe, donde el béisbol forma parte de la vida de numerosos barrios, escuelas y clubes, la noticia toca directamente la continuidad de los procesos juveniles.
La explicación de la Federación
Char atribuyó la decisión a las dificultades económicas para sostener la preparación y el desplazamiento de la delegación. También señaló falta de respaldo gubernamental y gestiones que no permitieron reunir los recursos. Estas afirmaciones corresponden al dirigente: no equivalen, por sí mismas, a una auditoría sobre el presupuesto público ni permiten asignar responsabilidades adicionales sin documentación.
El Universal y Gol Caracol informaron que Colombia seguía figurando en la programación conocida del torneo mientras la Federación adelantaba las notificaciones a los organismos internacionales. Esa diferencia entre un calendario publicado y una decisión institucional es importante para los aficionados que todavía pudieran encontrar el nombre del país entre los participantes.
La oportunidad internacional que se pierde
La organización dominicana había anunciado una competencia con doce selecciones y había ubicado a Colombia junto a Puerto Rico, Panamá y Canadá. El evento es clasificatorio para el Mundial de la categoría. La ausencia colombiana significa que esos partidos dejarán de ser una oportunidad real de competencia para la selección nacional en esta edición.
Al cierre de esta información no se cuenta con una sanción internacional confirmada contra Colombia por la inasistencia. La posibilidad de una consecuencia administrativa debe distinguirse de una resolución ya emitida. Tampoco corresponde anticipar decisiones de la WBSC o de su organización continental que todavía no se hayan publicado.
Lectura desde el béisbol del Caribe
El golpe no se reduce a perder un viaje. En categorías formativas, un torneo internacional permite que un pelotero conozca estilos distintos, enfrente rivales que no aparecen en su calendario habitual y aprenda a competir con la presión de representar al país. Esas experiencias forman parte del crecimiento deportivo, incluso cuando no terminan con una medalla.
La inasistencia también obliga a pensar en el camino que conecta el trabajo de los clubes con las selecciones nacionales. Un proceso puede producir talento y, aun así, quedarse sin una vitrina si no consigue financiar su etapa competitiva. Esa es una dificultad de estructura que no debería confundirse con la capacidad o el compromiso de los jóvenes.
Para Barranquilla y otras ciudades del Caribe, la noticia vuelve pertinente una pregunta de gestión: cómo garantizar que la preparación y los desplazamientos tengan recursos previstos con suficiente anticipación. Se trata de una reflexión a partir del caso conocido, no de afirmar que exista una solución presupuestal aprobada o una nueva fuente de dinero disponible.
Lo que debe aclararse después del anuncio
El seguimiento tendrá que concentrarse en las comunicaciones oficiales sobre el retiro, las eventuales decisiones de los organizadores y la continuidad del programa juvenil. Hasta ahora no se ha anunciado en esta cobertura un torneo sustituto, una nueva convocatoria o una competencia alternativa que permita compensar automáticamente la ausencia.
La Federación tendrá que explicar cómo continúa el proceso de esta categoría y qué horizonte competitivo tendrán los jugadores. Esa información será más útil que presentar la noticia como un problema pasajero que desaparece cuando comienza el siguiente campeonato. Las oportunidades de una selección juvenil dependen de edades, calendarios y ciclos que no siempre pueden recuperarse después.
Colombia queda, por ahora, fuera de esta cita continental. El dato confirmado es la inasistencia y la explicación económica ofrecida por su dirigencia. La respuesta que sigue debe mirar al desarrollo del béisbol colombiano y a los jóvenes que necesitan una ruta de competencia, especialmente en los territorios donde este deporte sostiene una tradición cotidiana.




