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Crónica de Deporte Meridiano
Junior encontró en el pie izquierdo de Jesús Rivas la respuesta que no había conseguido construir durante buena parte de la noche. Su remate al minuto 84 evitó la derrota en Tunja y dejó el 1-1 frente a Boyacá Chicó. Fue un gol para respirar, aunque el empate mantuvo abiertas las preguntas sobre la capacidad del equipo barranquillero para transformar la posesión en oportunidades.
El partido pendiente de la quinta fecha de la Liga BetPlay II, disputado este martes 27 de octubre en La Independencia, tuvo dos momentos decisivos: el cabezazo de Jhonier Alomía al 62 y el zurdazo de Rivas a seis minutos del final del tiempo reglamentario. Entre una acción y otra, Sebastián Viera utilizó sus cinco cambios para buscar la reacción rojiblanca.
Paiva avisó y los arqueros sostuvieron el cero
Guillermo Paiva fue el referente ofensivo desde el inicio, como había quedado confirmado en la alineación de Junior antes del compromiso. El paraguayo apareció en el área al minuto 19 para cabecear un centro de Cristian Barrios. David Agudelo respondió y mantuvo el marcador sin goles. Un minuto después, otro cabezazo de Paiva, esta vez tras un envío de Daniel Socarrás, se marchó por fuera.
En el otro arco también hubo trabajo. Al minuto 23, Mauro Silveira intervino ante los remates de Estiven Sarria y Santiago Mera. Sus respuestas permitieron que Junior atravesara ese pasaje sin recibir gol y conservara la igualdad mientras intentaba encontrar una llegada que inclinara el encuentro.
Barrios volvió a exigir a Agudelo al 37. Recibió una asistencia de Yimmi Chará y remató de izquierda, pero el arquero local resolvió. Paiva y Barrios habían conseguido poner a prueba al guardameta; ninguno pudo vencerlo. El descanso llegó con el 0-0 y con el resultado todavía por construir.
Una pelota quieta abrió la herida
El equilibrio se rompió al minuto 62. En una acción posterior a un tiro de esquina, Cristian Blanco envió el centro y Alomía conectó de cabeza desde el centro del área. La pelota terminó en la parte baja del arco de Silveira y Chicó se puso adelante.
Para Junior, la jugada dejó una consecuencia inmediata: ya no alcanzaba con sostener el cero. Había que producir el empate, encontrar caminos hacia el área y hacerlo con menos de media hora de tiempo reglamentario. El local había convertido una de sus oportunidades y trasladado la obligación al equipo barranquillero.
La pelota quieta tuvo peso durante toda la noche en los números del encuentro. Chicó cobró diez tiros de esquina y Junior cuatro. El gol de Alomía convirtió una de esas acciones en el punto de quiebre del segundo tiempo.
Viera movió el banco y Rivas encontró la respuesta
La primera reacción del entrenador llegó al 63, con tres sustituciones: Kevin Pérez ingresó por Chará, Joel Canchimbo por Déiber Caicedo y Bryan Castrillón por Barrios. Junior renovó buena parte de los nombres de su ataque para intentar modificar un partido que ahora tenía en contra.
Al 75 llegaron los dos cambios restantes. Luis Muriel reemplazó a Paiva y Jesús Rivas entró por Guillermo Celis. Viera había utilizado todas sus variantes y la respuesta terminó llegando de uno de esos relevos.
Rivas necesitó nueve minutos para dejar su marca. Al 84 sacó un remate de izquierda desde fuera del área y ubicó la pelota en la parte baja del arco de Agudelo. El 1-1 le devolvió a Junior la posibilidad de buscar algo más en el cierre y evitó que el gol de Alomía definiera la noche.
Ese fue el valor de su ingreso: consiguió el gol que los titulares no habían encontrado. La acción resolvió una urgencia concreta en el marcador, aunque por sí sola no borra las dificultades ofensivas que muestran las cifras del partido.
Canchimbo tuvo la última oportunidad rojiblanca
El tramo final dejó otra incidencia para Junior: al minuto 89 fue expulsado el técnico Sebastián Viera. La tarjeta roja correspondió al entrenador; no significó que el equipo perdiera a uno de sus futbolistas en el campo.
Ya en el tiempo añadido apareció la posibilidad de completar la remontada. Al 90+4, Muriel habilitó a Canchimbo dentro del área. El atacante remató de derecha y la pelota pasó cerca del ángulo superior derecho. Fue la última ocasión rojiblanca y no alcanzó para cambiar el reparto de puntos.
Junior había conseguido igualar y todavía tuvo esa oportunidad para ganar. El desenlace, sin embargo, se quedó en el empate: un gol por lado y la sensación de que la reacción llegó cuando quedaba poco margen para desarrollarla.
El punto llegó; la deuda en ataque continúa
El balance estadístico ayuda a poner el resultado en perspectiva. Junior terminó con el 54,5 % de la posesión, pero apenas registró cinco remates. Chicó intentó 18. Ambos equipos acabaron con tres disparos al arco, un dato que también impide confundir la cantidad de intentos del local con una sucesión equivalente de ocasiones claras.
Para el conjunto barranquillero, la diferencia entre tener la pelota y generar remates sigue siendo el asunto central que deja esta noche. La posesión no se tradujo en un volumen ofensivo suficiente para llevarse los tres puntos. El zurdazo de Rivas alcanzó para rescatar uno.
Junior llegó a 16 puntos en 16 partidos y sumó su séptimo empate en la Liga. En Tunja encontró una respuesta desde el banco y evitó la derrota, pero también dejó una exigencia para lo que viene: darle continuidad al ataque y acompañar las apariciones individuales con más oportunidades de gol.
La noche rojiblanca se resume en esa imagen: Rivas encontrando desde afuera del área el gol que sostuvo el resultado. Un alivio para el marcador y una tarea pendiente para el equipo.
Deporte Meridiano · Periodismo deportivo desde Barranquilla.
