Le había perdido tres veces en el año. En marzo, 3-1 en el Romelio, con un triplete de Andrés Carreño que todavía duele. En mayo, 2-0 en Valledupar, en los cuadrangulares, con el semestre en juego. Y el historial largo era peor: nueve victorias del Unión Magdalena, cuatro empates y una sola del Barranquilla FC en toda la serie. El sábado, en el Sierra Nevada, se acabó la cuenta: Barranquilla FC venció 1-2 al Unión Magdalena en la octava fecha del Torneo BetPlay Finalización, con gol de Darwin Torres al minuto 76, y se llevó de Santa Marta tres puntos que valen más que tres puntos.

Gol de Darwin Torres selló la remontada en el marcador

Barranquilla golpeó temprano. Al minuto 27, Edmilson Herazo abrió el marcador y puso al equipo de Dayron Pérez al frente en cancha ajena, ante un rival que en el papel llegaba con la ventaja histórica y la confianza de tres triunfos seguidos en el año. Lo que vino después fue una primera parte de resistencia y de límite: el árbitro Christian Alejandro Celeita González amonestó a Jefferson Navia al 16, a Mauricio Agámez al 40, a Pablo Oviedo al 42 y a Óscar Cassiani al 43. Cuatro amarillas antes del descanso, todas del visitante. El plan era claro y el precio también.

El partido pareció dársele vuelta al local en el complemento. Ruyery Blanco empató de penal y el estadio Sierra Nevada se encendió justo en el momento en que Barranquilla FC estaba más movido en el campo, con cambios que habían alterado el equilibrio inicial. Fue en ese contexto adverso, con el marcador igualado y el ambiente en contra, donde apareció Darwin Torres al minuto 76 para devolver la ventaja.

El gol de Torres no fue solamente un tanto más en la planilla: fue la diferencia entre sumar de a tres y quedarse con la sensación amarga de haber desperdiciado una ventaja construida con esfuerzo. Desde ahí, el equipo tuvo que administrar catorce minutos de partido con el resultado a favor, algo que no siempre es sencillo cuando el rival juega en casa y necesita el resultado para cortar una mala racha propia.

Con la camiseta cambiada, el equipo resistió y sumó de a tres

Dayron Pérez no esperó al desgaste. En el entretiempo movió dos piezas, Daniel Mendoza por Agámez y Sebastián Borja por Jhon Muñoz, y al minuto 51 sacó a Oviedo por Julián Lozano. Tres cambios antes de la hora de juego, ganando por la mínima, es una decisión que se aplaude cuando sale bien y se cuestiona cuando sale mal. Primero pareció lo segundo: al 59 se fue también Cristian Peñate, y al 67 Herazo, el autor del primer gol, dejó su lugar a Yeison Moya. Seis minutos más tarde llegó el empate de penal.

El partido se había dado vuelta. Barranquilla estaba rearmado por completo, sin su goleador y sin su hombre de desborde en cancha, y el local venía en subida anímica y futbolística. Fue justo en ese tramo, con el equipo prácticamente irreconocible respecto al que había salido de arranque, cuando Darwin Torres apareció para devolver la ventaja. Moya, uno de los ingresados, vio la quinta amarilla del equipo al minuto 83, y el pitazo final llegó con el 1-2 intacto en el marcador.

No es solo el resultado ante un rival directo. Es el equipo de Carlos Silva Socarrás, el que le había ganado tres veces seguidas, cayendo en su propia casa. Y hay algo menos medible: Barranquilla FC ganó reconfigurado, con cinco cambios y sin dos de sus referentes en cancha en el tramo decisivo. Eso habla de un plantel donde el que entra sostiene el nivel, que es exactamente lo que necesita un equipo que aspira a pelear arriba en la Primera B.

No hay tiempo para celebrar. Barranquilla FC visita a Patriotas este jueves 10 de septiembre en Tunja, en el partido aplazado de la cuarta fecha, y apenas cinco días después, el martes 15 a las 5:00 de la tarde, recibe a Independiente Valle del Cauca en el Romelio Martínez por la novena jornada. Dos compromisos en menos de una semana, uno de ellos a 2.800 metros de altura, con lo que eso significa para un equipo de la costa. La ventaja es el envión anímico de haber ganado en Santa Marta; la desventaja son las cinco amarillas del sábado, que dejan a varios titulares con margen estrecho justo cuando el calendario se aprieta. El Romelio, además, es un escenario con memoria reciente incómoda: fue ahí donde el Unión Magdalena ganó 3-1 en marzo. Volver a ganar en casa el martes sería la confirmación de que lo del sábado no fue un golpe de suerte, sino un cambio de rumbo.