Columna · fútbol colombiano
Ganaba hasta el 88
Junior empató 1-1 con Santa Fe en el Romelio Martínez, sigue sin ganar en el Clausura y dejó al descubierto que el problema del bicampeón ya no es de resultados: es de identidad.
Hay derrotas que duelen menos que ciertos empates. Lo del sábado en el Romelio Martínez fue una de esas noches: Junior ganaba 1-0 hasta el minuto 88 y terminó perdiendo lo único que le quedaba, que era la idea de que algo estaba cambiando.
El contexto agranda el golpe. Enfrente estaba un Santa Fe con nómina alterna, recién bajado del avión después de eliminar a River Plate en Buenos Aires por la Copa Sudamericana. Un rival cansado, rotado, con la cabeza puesta en la serie contra Vasco da Gama. Y aun así se fue de Barranquilla con un punto, porque hizo lo que Junior no hizo: creer hasta el final. Un tiro libre de Lovera, un cabezazo de Fagúndez y se acabó el cuento.
Lo preocupante no es el resultado aislado, es el patrón. El bicampeón de Colombia sigue sin ganar en el semestre y aparece decimoséptimo entre veinte, con dos puntos. Con tres jornadas aplazadas, ha jugado cinco partidos y solo ha rescatado dos de quince posibles: ninguna victoria, dos empates, tres derrotas, cinco goles a favor y nueve en contra. No hablamos de un equipo en construcción ni de un recién ascendido: hablamos del campeón de los dos últimos torneos, del club que hace tres meses, en esta misma cancha del Romelio, le pasó por encima a Nacional con un 3-0 en la final de ida, camino a la estrella doce.
Alguien dirá, con razón, que Junior tiene tres fechas aplazadas y que ganándolas queda en once puntos y en plena pelea. Cierto. El problema es que nada de lo que se vio el sábado permite suponer que las vaya a ganar. Tres días antes, en Palmira, el equipo se había puesto 1-0 al minuto 2 con un tiro libre de Muriel y terminó cayendo 4-2. El sábado se puso 1-0 al 66 y terminó empatando. Dos partidos seguidos en los que el bicampeón se adelanta y no sostiene: eso no es mala suerte de calendario, es una manera de ser.
El gol de Muriel, esa media chalaca al minuto 66, fue lo único que se pareció a la idea de un equipo grande. Todo lo demás fue esfuerzo sin brújula: presión alta sin claridad, contragolpes mal resueltos —hubo uno de tres contra uno que Sarmiento decidió terminar de media distancia—, centros que no encontraron a nadie. Fydriszewski volvió a jugar un partido para el olvido. Y cuando el equipo bajó el ritmo en el tramo final, no apareció nadie, ni desde la cancha ni desde el banco, para sostener el resultado.
Ahí está el fondo del asunto con Alfredo Arias. Nadie discute lo que hizo: dos títulos consecutivos son un patrimonio que no se borra con una racha. Pero el fútbol colombiano no premia el pasado, y el hincha de Junior menos. La renovación de junio se le dio por lo conseguido, no por lo prometido, y desde entonces el equipo no ha mostrado una versión reconocible de sí mismo.
Días antes del partido, Arias había respondido con firmeza a la pregunta más incómoda que se le puede hacer a un entrenador en crisis, la de si no era mejor irse por la puerta grande. Dijo que cree en sus jugadores, que no tiene problema con la hinchada, que no piensa renunciar. Después del empate se levantó de la rueda de prensa antes de terminar y se fue molesto. Entre una escena y la otra hay una distancia que dice más que cualquier declaración.
El estadio tampoco perdonó: hubo gritos contra el técnico y contra los jugadores. Esa es la variable que la dirigencia no puede seguir ignorando. Junior no es un club que aguante el desgaste emocional de una hinchada que dejó de creer. El paladar de esta plaza pide espectáculo, no solo pundonor, y lleva rato sin ver ninguno de los dos.
La decisión que viene no es fácil ni justa. Cortar a un técnico bicampeón por un mal arranque tiene algo de ingratitud. Pero mantenerlo por gratitud, mientras el equipo se aleja del grupo de los ocho y el calendario se acorta, tiene algo peor: tiene el precio de un semestre entero.
Alguien en las oficinas de Junior tendrá que decidir cuál de las dos cuentas prefiere pagar. Y tendrá que hacerlo pronto, porque la paciencia y la tabla de posiciones nunca corren a la misma velocidad.
Los minutos que definieron el partido
| Minuto | Jugada |
|---|---|
| 21′ | Fydriszewski no llega a un centro de Sarmiento. El primer aviso de una noche sin puntería. |
| 32′ | Contragolpe de tres contra uno que Sarmiento resuelve con un remate lejano. |
| 59′ | Asprilla le saca un cabezazo a Paiva. Con los cambios, Junior se monta en el partido. |
| 66′ | Gol de Muriel. Media chalaca tras el pase de Paiva y el error en la salida de Santa Fe. |
| 77′ | El VAR le anula el doblete a Muriel por un fuera de lugar apretado. |
| 85′ | Volada de Silveira ante un remate desde fuera del área. La ventaja aguanta. |
| 88′ | Tiro libre de Lovera, cabezazo de Fagúndez y silencio en el Romelio. |
El arranque del bicampeón
| Fecha | Rival | Resultado (Junior primero) | Puntos |
|---|---|---|---|
| F1 | Tolima (V) | 1-2 | 0 |
| F2 | Millonarios (L) | 0-1 | 0 |
| F3 | Aplazada | ||
| F4 | Aplazada | ||
| F5 | Aplazada | ||
| F6 | Once Caldas (L) | 1-1 | 1 |
| F7 | América (V) | 2-4 | 0 |
| F8 | Santa Fe (L) | 1-1 | 1 |
| Total | 5 partidos · 0-2-3 · 5 goles a favor, 9 en contra | 2 | |
Ficha del partido
| Marcador | Junior 1 — 1 Santa Fe |
| Goles | Muriel (66′) para Junior; Fagúndez (88′) para Santa Fe |
| Torneo | Liga BetPlay 2026-II, fecha 8 |
| Escenario | Estadio Romelio Martínez, Barranquilla |
| Árbitro | Jairo Mayorga |
| DT Junior | Alfredo Arias |
| Junior en la Liga | 17º de 20, con 2 puntos en 5 partidos (0-2-3) |
| Santa Fe en la Liga | 12º de 20, con 6 puntos en 5 partidos (1-3-1) |
Piezas gráficas
Antes de publicar
Cifras verificadas contra la tabla de posiciones al 30 de agosto de 2026. Junior tiene aplazadas las fechas 3, 4 y 5: si se reprograman antes de la publicación, actualiza la tabla y el gráfico. El gol de Fagúndez quedó fijado al minuto 88′ en el texto y en todas las piezas.



